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Dontang Ecocity
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Editorial Pencil, 14 April 2009
Editorial Pencil, 14 April 2009
Description Dontang Ecocity:
China, Shanghai y ciudades para el siglo XXI: infraestructuras sustentables
Según la línea oficial del gobierno chino, 300 millones de habitantes deberán ser acomodados en ciudades durante los próximos 15 años. Como ocurrió hace ya 150 años en Europa, hoy China enfrenta el desafío de dramáticos movimientos de población hacia las ciudades, en una versión contemporánea de la migración campo / ciudad. La lógica del problema es conocida, pero su escala y velocidad no lo son; menos aún sus consecuencias.
Shanghai es –económicamente– la ciudad más dinámica del país más dinámico del mundo. En el delta del río Yangtze viven 100 millones de personas. Y la demanda por espacio urbano no sólo está alimentada por la migración; también por un crecimiento sostenido del PGB del 10% en los últimos 15 años. Las personas quieren vivir en la ciudad, y además en proporción significativa demandan más espacio para vivir, trabajar y entretenderse; adicionalmente 4 millones de inmigrantes ilegales trabajan en Shanghai, generando problemas pero permitiendo al mismo tiempo que la economía siga creciendo.
La presión por desarrollo urbano en Shangai se manifiesta en su plan de desarrollo regional, que propone la construcción de nueve ciudades satélite para absorber parte de la demanda. Sin embargo, esta medida resulta insuficiente, hasta para el más conservador de los cálculos. Adicionalmente, las presiones no sólo afectan al territorio, también a las estructuras sociales, al medio ambiente y a la economía.
Arup fue llamado por una compañía del gobierno de Shangai para un desarrollar una nueva ciudad satélite en un terreno de 8.400 hectáreas –equivalentes a la totalidad de la isla de Manhattan–. Nuestro interés por involucrarnos en el proyecto radicó en la visión del cliente y su prioridad por desarrollar una ciudad sustentable. Los desafíos asociados a esta visión son evidentes: en un contexto en que las presiones por desarrollo son las más extremas del planeta, se proyectaría y construiría una ciudad que demostrará que es posible generar más progreso con menos víctimas. En definitiva, se trata de una ciudad en que la calidad de vida está asociada a una aproximación sustentable al desarrollo económico, social y ambiental.
Cómo hacerlo: el financiamiento de la sustentabilidad, las nuevas reglas del juego1
La aplicación del protocolo de Kyoto desde febrero de 2005 propone nuevas reglas del juego para cualquier tipo de proyecto sustentable. Sustentabilidad era sinónimo de buenas intenciones y malos negocios, y hoy es sinónimo de buenas intenciones y mejores negocios.
Proyectos como Dongtan, que proponen disminuciones en el consumo energético y en las emisiones de CO2 pueden financiarse a través del mercado del carbón. Dongtan propone un diseño de su infraestructura física que comparado con un proyecto convencional es capaz de reducir las emisiones de CO2. Después de un proceso de evaluación, un comité de UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change), le otorga CERs (Certified Emmissions Reduction) a Dongtan por un monto equivalente a esta reducción. Los CERs son equivalentes a acciones, y pueden ser transados en cualquier bolsa o mercado financiero del mundo; los compradores son proyectos o países que no pueden –o no quieren– cumplir con las reducciones de emisiones de CO2 acordadas en el protocolo de Kyoto.
Texto: Alejandro Gutiérrez
este proyecto se publicó en el libro Arquitectura Sostenible
Según la línea oficial del gobierno chino, 300 millones de habitantes deberán ser acomodados en ciudades durante los próximos 15 años. Como ocurrió hace ya 150 años en Europa, hoy China enfrenta el desafío de dramáticos movimientos de población hacia las ciudades, en una versión contemporánea de la migración campo / ciudad. La lógica del problema es conocida, pero su escala y velocidad no lo son; menos aún sus consecuencias.
Shanghai es –económicamente– la ciudad más dinámica del país más dinámico del mundo. En el delta del río Yangtze viven 100 millones de personas. Y la demanda por espacio urbano no sólo está alimentada por la migración; también por un crecimiento sostenido del PGB del 10% en los últimos 15 años. Las personas quieren vivir en la ciudad, y además en proporción significativa demandan más espacio para vivir, trabajar y entretenderse; adicionalmente 4 millones de inmigrantes ilegales trabajan en Shanghai, generando problemas pero permitiendo al mismo tiempo que la economía siga creciendo.
La presión por desarrollo urbano en Shangai se manifiesta en su plan de desarrollo regional, que propone la construcción de nueve ciudades satélite para absorber parte de la demanda. Sin embargo, esta medida resulta insuficiente, hasta para el más conservador de los cálculos. Adicionalmente, las presiones no sólo afectan al territorio, también a las estructuras sociales, al medio ambiente y a la economía.
Arup fue llamado por una compañía del gobierno de Shangai para un desarrollar una nueva ciudad satélite en un terreno de 8.400 hectáreas –equivalentes a la totalidad de la isla de Manhattan–. Nuestro interés por involucrarnos en el proyecto radicó en la visión del cliente y su prioridad por desarrollar una ciudad sustentable. Los desafíos asociados a esta visión son evidentes: en un contexto en que las presiones por desarrollo son las más extremas del planeta, se proyectaría y construiría una ciudad que demostrará que es posible generar más progreso con menos víctimas. En definitiva, se trata de una ciudad en que la calidad de vida está asociada a una aproximación sustentable al desarrollo económico, social y ambiental.
Cómo hacerlo: el financiamiento de la sustentabilidad, las nuevas reglas del juego1
La aplicación del protocolo de Kyoto desde febrero de 2005 propone nuevas reglas del juego para cualquier tipo de proyecto sustentable. Sustentabilidad era sinónimo de buenas intenciones y malos negocios, y hoy es sinónimo de buenas intenciones y mejores negocios.
Proyectos como Dongtan, que proponen disminuciones en el consumo energético y en las emisiones de CO2 pueden financiarse a través del mercado del carbón. Dongtan propone un diseño de su infraestructura física que comparado con un proyecto convencional es capaz de reducir las emisiones de CO2. Después de un proceso de evaluación, un comité de UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change), le otorga CERs (Certified Emmissions Reduction) a Dongtan por un monto equivalente a esta reducción. Los CERs son equivalentes a acciones, y pueden ser transados en cualquier bolsa o mercado financiero del mundo; los compradores son proyectos o países que no pueden –o no quieren– cumplir con las reducciones de emisiones de CO2 acordadas en el protocolo de Kyoto.
Texto: Alejandro Gutiérrez
este proyecto se publicó en el libro Arquitectura Sostenible
















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